Esto es parte de una conversación muy interesante que tuvo Yeshua con Nicodemo, un maestro religioso de Israel. Nicodemo probablemente sería recibido en cualquier congregación hoy en día. Sería un miembro ideal: religioso, sabio, conocedor, moral, etc., sin embargo, Nicodemo tenía dos graves problemas; a pesar de toda su religiosidad, era ciego a la verdad de Dios y estaba espiritualmente muerto, es decir; no tenía una relación personal con Dios a través de Yeshua. El problema de toda persona religiosa no son sus actitudes, conducta o carácter, todo esto se puede controlar con determinación, y muchos lo hacen. Lo que la gente necesita es un cambio de condición. Nacemos con una condición pecaminosa y lo que Yeshua trataba de explicarle a Nicodemo era que toda su bondad exterior no podía borrar, reemplazar o cambiar su naturaleza. Necesitaba nacer de nuevo dentro del Reino de Dios y esto solo se logra aceptando la obra redentora del Padre a través de Yeshua y luego permitiéndole al Espíritu Santo hacer esta obra efectiva en nosotros capacitándonos para vivir bajo los parámetros del Reino.
Gota Diaria: “El que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra” (Santiago 1:6)
La duda empezó en el Jardín del Edén cuando Satanás le hizo la famosa pregunta a Eva. “¿Con que Dios os ha dicho…”?. Esto fue suficiente para que la mente de Eva empezara a dudar si en realidad sería tan malo comer del árbol. Y la duda hizo su obra completa, comió y hasta hoy vivimos las consecuencias y hasta hoy la duda sigue siendo el arma favorita del enemigo. Planta una semilla de duda en el corazón del hombre, y cualquier mentira encontrará un nicho fértil para crecer. El creyente necesita convicción, no existe pacífica coexistencia de la fe y la duda, son como el agua y el aceite. La fuente de la duda es la ignorancia, el Padre lo dijo “Mi pueblo fue destruido, porque le falto conocimiento” (Óseas 4:6). Cuando te contentas con lo que te dicen los líderes y no tienes el suficiente amor por la verdad para buscar por ti mismo en las Escrituras, dos cosas te pueden suceder: comerás cualquier cosa, y no notarás la diferencia, o la mentira ya ha hecho nido en tu corazón y no hay cabida para la verdad de Dios.